Acabado el verano, volvemos a esconder nuestra piel en vestidos y abrigos y esas sensaciones que podríamos transmitir a nuestras parejas por el mero hecho de contemplarla pueden quedar también ocultas por esas ropas que nos cubrirán durante el resto del año. Ahora que nuestros cuerpos se esconden debemos aprovechar la lección aprendida éste verano, cuando disfrutábamos tocando la piel de nuestras parejas cubriéndolas de cremas protectoras, para seguir deleitando a nuestros cuerpos.
Conlleva obtener beneficios para nuestra salud realizar y mantener una actividad sexual sana y regular.
Tras realizar un estudio sobre la sexualidad femenina y cotejar los datos con varios artículos científicos y algunos artículos de opinión en diferentes medios he obtenido, entre otras, una conclusión y es que se practica poco sexo cuando el sexo es beneficioso para la salud. ¡QUE CONTRADICCIÓN! En cambio seguimos yendo a la farmacia a comprar más analgésicos que preservativos.
Practicar sexo incide directamente sobre la belleza, en la mujeres aumenta el brillo natural y la suavidad de su piel y de sus cabellos; reduce las posibilidades de sufrir infartos de miocardio pues disminuye el exceso de colesterol y otros factores de riesgo cardíaco; los hombres que mantienen una frecuencia de 2-3 encuentros sexuales por semana disminuyen a la mitad la mortalidad en comparación a los hombres qué mantienen un encuentro sexual o menos al mes; fortifica los huesos y músculos; quema grasas y por ello contribuye a disminuir el sobrepeso.
Realizar encuentros sexuales reduce los problemas de próstata, según otro estudio los hombres que tienen 5 eyaculaciones por semana disminuyen un 30% de padecer cáncer de próstata. Para el pene es el mejor “fármaco” para la erección del mismo e induce a tener erecciones involuntarias nocturnas y matutinas que permiten la fisiológica oxigenación de los tejidos eréctiles.
La inactividad sexual produce atrofia vaginal y dolor en las relaciones coitales posteriores; a la vejiga urinaria la fortalece de igual manera que los ejercicios de Kegel contribuyendo a disminuir la incontinencia urinaria tan frecuente en mujeres.
La hormona DHEA se libera justo antes del orgasmo y fortalece nuestro sistema inmunitario y nos protege frente a catarros y gripes, detiene el desarrollo de tumores, estimula el crecimiento óseo, reduce las enfermedades cardiacas y es antidepresivo.
El contacto piel con piel que conlleva todo encuentro sexual contribuye a aumentar el apego entre los miembros de la pareja, a sentirse solidarios, a perder el miedo y la agresividad. Esta hormona y su correspondiente vida sexual activa permiten aumentar la esperanza de vida.
El sexo aumenta los niveles de endorfinas, unos analgésicos naturales que sintetizamos y nos reduce el estrés, nos relajan, nos quitan o disminuyen los dolores (durante el orgasmo no hay dolores), incluso los dolores premenstruales, nos dan bienestar y nos satisfacen.
También se relaciona una mayor calidad de vida con una mayor frecuencia de las relaciones sexuales, la oxitocina contribuye a que la pareja consolide sus lazos de unión aumentando la fidelidad de la misma, a estar mentalmente más relajados y por lo tanto mayor claridad de ideas y mayor desinhibición, mejora la autoestima y las sensaciones de bienestar.
¿Cómo es posible que el 30% de los encuestados realicen 1 ó 2 relaciones por mes y un 14% 1 ó 2 veces al año?
Eliminemos las falsas creencias heredadas sobre el sexo y practiquémoslo con más frecuencia con precaución, con sentido de la responsabilidad: ni embarazos no deseados, ni infecciones de transmisión sexual.
Disfruta con los sentidos, el cerebro y la razón.
FRANCISCO JOSÉ MALDONADO MARTÍNEZ