
Artículo Publicado en Níjar al Día:
Un tema candente en el mundo de la sexualidad es la famosa pastilla azul y su consumo indebido.
Miles de jóvenes y no tan jóvenes hacen un consumo innecesario de la famosa pastilla, mientras otros hacen un negocio escabroso con ella y con las esperanzas sexuales de ellos.
Después de una juerga, tras consumir alcohol y otras drogas sin límites, sustancias que desinhiben a pequeñas dosis pero conforme aumenta su consumo van deprimiendo hasta límites insospechados toda actividad humana, pudiendo llegar al coma y la muerte. Las pastillas se compran a precios desorbitados para estimular el deseo, craso error, la pastilla no potencia el deseo, es un producto que permite de una manera química mantener la erección pero nunca genera el deseo. Unido a la depresión que producen las drogas y el alcohol se une el efecto hipotensor de la pastilla, con lo cual, lo que en un principio se tomaría como un estimulante para el placer sexual genital se puede transformar en una situación muy grave, ya que tampoco sabemos exactamente que composición tiene las drogas consumidas y si estas tuvieran compuestos nitrogenados el efecto que se presentaría podría ser brusco y muy peligroso. No sabemos si realmente la pastilla azul que te venden fuera de los circuitos legales está compuesta de citrato de sildenafilo o está alterada, con el consiguiente riesgo que conlleva para la salud.
Otras personas con problemas de erección, problemas de autoestima, ansiedades, bajos deseos sexuales o cualquier otra situación que pueda implicar una disfunción eréctil y quieren de alguna manera recuperar el esplendor genital perdido, no suelen acudir a los Sexólogos o Sanitarios para que les valoren sus problemas y sus posibilidades terapéuticas. Adquieren la pastilla azul sin una indicación profesional y se la toman sin los controles adecuados corriendo peligros innecesarios. Como ejemplo muy actual el señor italiano, Flaviano Cotta, que quedó viudo y sus relaciones sexuales quedaron olvidadas durante algún tiempo, conoció a otra pareja, quiso no decepcionarla, quiso quedar bien con ella, quiso quedar bien a nivel sexual para lo cual tomó una dosis letal de pastillas azules. Se atiborró de ellas para que su erección no le fallara, para que su pareja quedara gratamente sorprendida. Cuando fue a estar con ella se indispuso. Llegó cadáver al Hospital de San Filipo Neri. Probablemente estas personas toman otras pastillas para la tensión o pastillas para el corazón, y la pastilla azul puede reaccionar de una forma diferente a lo esperado. Está totalmente contraindicada la Viagra® cuando se toman medicamentos para problemas coronarios que incluyan compuestos nitrogenados, y se debe dosificar adecuadamente en caso de enfermos con la tensión alta o baja. Pero no culpemos a la Viagra® de ese final infausto, pues tomada en sus dosis indicadas y por las personas que realmente la necesiten no debe ocurrir nada, salvo sus efectos adversos si estos hicieran acto de presencia, que no es lo usual, generalmente pasajeros y de naturaleza moderada: Dolor de cabeza, Rubor facial, Dispepsia, Congestión nasal, Infección del Tracto urinario, Visión anormal (predominantemente en forma de matices en la visión de los colores, pero también sensibilidad aumentada a la luz, o visión borrosa) , Diarrea, Mareos, Rash cutáneo.
No quiero crear un alarmismo innecesario, pero si dar un toque de atención, tanto a la población en general como a las Autoridades Sanitarias. Las pastillas azules han dado un paso de gigante en la Sexualidad Humana al poner al descubierto miles de disfunciones eréctiles, al permitir que muchas parejas vuelvan a gozar, muchos discapacitados físicos han recuperado su vida sexual incluso han podido ser padres, muchos hombres han vuelto a sonreír. No nos confundamos, eso es cierto pero lo primero también. Hacer las cosas con mesura y con información profesional. Y que de una vez por todas la Sexología forme parte de la Sanidad Pública y los medicamentos y terapéuticas empleados en la misma sean financiados y controlados por la Administración Sanitaria ¿o acaso, la Salud Sexual no existe? ¿O no quieren que exista?
Un saludo
Francisco José Maldonado
Sexólogo
pacopepe@infosexologia.com