Artículo publicado en Níjar Al Día en el mes de Noviembre de 2006
Ésta semana una revista de ámbito nacional ha regalado a sus lectores un artilugio de un solo uso cuya función es incrementar el placer de la pareja heterosexual durante el coito, conocido como el anillo vibrador, y parece ser que es el juguete que está de moda. Juguetes que están concebidos para aportar a las relaciones amorosas un toque divertido y atrevido, diferente, lúdico, dónde la fantasía se puede adueñar de nuestra rutina. Estos pueden ser preservativos con sus diversas formas y sabores, lubricantes, estimulantes, artículos para masaje y baño, juguetes, complementos, juegos, libros, artículos de regalo, bikinis, anillos vibradores, estimulador de pechos y productos Bondage: antifaces, látigos, esposas forradas de terciopelo rosa, y un largo etc.
Rompamos la monotonía de la genitalidad centralista y de los años en pareja, no dejemos de romperla por el que dirán las malas lenguas. Sí, muchas personas no quieren probarlos pese a saber que serían buenos compañeros de viaje, unos por que creen que están faltando a la moral que nos han inculcado durante siglos; otros por que creen que le están siendo infieles a su pareja; otros por que el uso de algunos artilugios podrían inducir a pensar que él/ella o su pareja podrían tener algún problema sexual, alguna disfunción sexual, en especial se piensa que el hombre pudiera tener una disfunción eréctil, es decir, una impotencia. Este es un comentario real oído en una reunión de mujeres en relación al anillo vibrador: “a mi me gustaría poder usarlos pero que pensaría el farmacéutico de mi marido”.
Cuanto más lejos de la verdad. Estos artilugios están pensados para gozar, bien solos o en compañía. Es cierto que pueden usarse como alternativa en problemas de disfunción eréctil u otro tipo de problemas sexuales, pero en concreto para los anillos vibratorios requieren de una erección eficaz para su colocación y buen funcionamiento, de lo contrario, es decir con una impotencia, no podrían ser colocados adecuadamente. Las famosas bolas chinas, cumplen una importante misión en la prevención de problemas del suelo pélvico pues su uso, bien asesorado, fortalecen la musculatura de dicha estructura anatómica, evitando los molestos escapes de orines y los cistosceles o prolapsos de la vejiga urinaria tan usuales en mujeres relativamente jóvenes. Estas bolas chinas coadyuvan en la realización de los necesarios ejercicios de Kegel, que todas las mujeres deberían de realizar desde la infancia. Ejercicios que fortalecen el suelo pélvico, mejorado las relaciones sexuales y la obtención de orgasmos más intensos o de multiorgasmos, aparte de su utilización para la prevención y tratamiento de la incontinencia urinaria. Estos ejercicios en el hombre contribuyen a conocer mejor su eyaculación, al conocer esos músculos que permiten eyacular, consiguientemente, mejorarán sus relaciones sexuales al identificar con más exactitud el punto de no retorno eyaculatorio, ese punto en el cual el hombre no puede retener el esperma y como vulgarmente se dice, se corre. Punto que muchos hombres no controlan provocando la tan extendida eyaculación precoz. También para erradicar la temida eyaculación precoz sería muy importante descentralizar el coito y el orgasmo como únicos modos de obtener el placer sexual. Muchos problemas sexuales mejorarían sencillamente con no ser genitocentrista, coitocentrista u orgasmocentrista, es decir, la sexualidad no es solo meterla y correrse; como ya dijimos la Sexualidad es comunicarse, es respetarse, es divertirse, es usar todo nuestro ser para compartir con nuestra pareja o con nosotros mismos. Y para ello, estos juguetes son elementos muy importantes que nos ayudan a descentralizar lo genital.
Alejemos los miedos, aceptemos los juguetes sexuales, como lo que son, elementos que contribuyen a aumentar el gozo en las relaciones sexuales. Que no les den miedo, pudor o vergüenza el acercarse a un establecimiento autorizado para adquirirlos.
Podéis consultar y/o solicitar cita en mmartinezz@larural.es.
Francisco José Maldonado
Sexólogo